Comentario del Fuero de Alba de Tormes

 

 

 

 

 

 

 

 
 


El origen de esta renombrada villa es tan oscuro y lejano que la tradicion y la historia luchan con invenciones y fábulas para deslindarlo y aclararlo, aunque sin fruto hasta ahora. Que existió aun antes de sometida Hispania al duro poder romano, cosa es por demás averiguada y harto notoria; así corno tambien es patente que durante las primeras invasiones de los bárbaros septentrionales, y en cuanto permaneció en la península el cetro de los godos era su suerte igual á la de Salamanca y demás pueblos circunvecinos. La irrupcion de los árabes sometiola á su dominio, no tan bárbaro como la imaginacion lo pinta, ni tan horrible como lo cuentan multitud de historiadores á quienes la pasion nacional y el odio de religion preocupaban con esceso, si bien disculpable en otras edades que no son la nuestra, que blasona de imparcial y de ilustrada, con mas ó menos razon .
Algunos datos, generales y someros, como es natural, nos mueven á creer que la villa de Alba sufrió idénticas alteraciones de restauraciones y abandonos durante los cuatro primeros siglos de la reconquista. Quien fuese, de una manera indubitable, su postrer repoblador, ni consta, ni es fácil hallar el derrotero por donde encontraramos esa curiosa noticia. Hay quien dice que lo fué Ramon de Borgoña, al propio tiempo que de Salamanca; pero esta indicacion se apoya únicamente en analogías y congeturas que, en este caso, no carecen de verosimilitud.
Sea de esto lo que quiera, lo que aparece manifiesto por compulsa de pruebas históricas que hemos verificado con motivo de la presente publicacion, es que antes de mediar el siglo XII tenia ya Alba una importancia grandísima y de un valor tal que hubo de concederla Fuero propio el célebre conquistador de Almería y de Baeza; Fuero hasta hoy sepultado en las sombras del olvido, y del cual daremos ahora una breve noticia, puesto que esperamos muy pronto darlo á la luz íntegramente. Existe de él en el archivo de la villa, no el original, ni el primitivo, sino una copia autorizada en castellano y cuya traduccion nos parece del principio del siglo XIII por el lenguaje y estilo. Comienza de esta manera:
EGO ADEFONSUS HISPANIARUM IMPERATOR ET UXOR MEA BERENGARIA DAMUS ET CONCEMMUS ISTOS FOROS AD CONCILIUM DE ALBA DE TORMES; y concluye así: Facta carta Salamantiew IIII nonas iulii era MCLXXVIII (año de 1140). El espíritu del Fuero es bastante liberal y evidentemente favorable á las exenciones y franquicias de la poblacion . Prohíbese el derecho de asilo, de que tanto se abusaba en aquellos calamitosos tiempos; se castiga con rigor al que edificase fuerte ó torre salvo en castillo ó iglesia; exige juramento de guardar los fueros de la villa á todo el que la tenga por el rey, antes de tomar posesion de su cargo de merino, alcaide, conde ó señor; al que se castigaba con pena aflictiva; no se le imponia la confiscacion, ley verdaderamente admirable y rara; no se daba mandamiento de prision, sino con ciertas condiciones; no habia igualdad en las penas, como era costumbre comun, para los judios y cristianos, pero habia tolerancia religiosa; admitia las composiciones pecuniarias por heridas y hasta por muertes; los viernes, como en tantos otros fueros, se administraba justicia, y los domingos se reunia el Cabildo ó Concejo para tratar de los asuntos comunales. Alba, en fin, era un pueblo de realengo muy favorecido y muy próspero hasta el punto de haber contado en la edad media mas de 30.000 almas, doble de las que hoy tiene Salamanca.

 

 
 

www.paisleones-paislliones.com